En febrero de 2024, quedé para tomar café con mi compi María Perea. Nos encontramos entre su pueblo y el mío, en Utrera, y empezamos a hablar de cómo nos sentíamos en ese punto de nuestros emprendimientos. Las dos teníamos el mismo deseo: dar un paso más allá en nuestras mentorías. Sentíamos que podíamos crear algo único, una experiencia grupal que fuese mucho más allá de lo que habíamos hecho hasta entonces. Fue un flechazo empresarial inmediato. Al día siguiente, sin pensarlo más, ya estábamos en marcha.
Así nació Triple M, un programa diseñado para acompañar a mujeres emprendedoras que buscan no solo conocimientos, sino también una comunidad que las impulse. Nosotras mismas, como emprendedoras, habíamos sentido lo que es estar sola, perdida o estancada, y queríamos ofrecer un espacio seguro donde todas se sintieran apoyadas.
Triple M es más que un programa de mentorías. Es una experiencia que combina lo mejor del mundo online y presencial, donde las participantes, a las que llamamos “girasoles”, crecen tanto personal como profesionalmente. Los girasoles se caracterizan por su capacidad de girarse siempre hacia la luz, y eso es justo lo que hacemos aquí. Nos levantamos unas a otras y nos enfocamos siempre en el crecimiento y la positividad.
El programa está dividido en sesiones grupales online, donde trabajamos estrategias y herramientas clave, y en encuentros presenciales intensivos, donde la magia del cara a cara cobra vida. En estas mentorías, las mujeres no solo aprenden a mejorar sus negocios digitales, sino que crean conexiones auténticas que perduran más allá del programa. Porque lo que se vive juntas, en persona, no tiene comparación.
Hoy, Triple M no solo es un lugar de aprendizaje; es una comunidad de apoyo real, donde cada mujer encuentra el impulso necesario para despegar en su emprendimiento.